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Apologetics Press :: Ciencia y la Biblia

Escarabajos Bombarderos y Motores de Aviones
por Brad Harrub, Ph.D. y Bert Thompson, Ph.D.
[English]
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Imagine que está sentado en un avión y oye las siguientes palabras escalofriantes: “Damas y caballeros, les habla su capitán. Hemos perdido uno de nuestros motores, y estamos teniendo problemas en reiniciarlo”. Esto no es exactamente lo que usted quisiera escuchar mientras que mira a través de la pequeña ventana oval hacia el suelo a 30,000 pies abajo. Gracias a un bicho de media pulgada de largo, los pasajeros pueden ya no preocuparse más por oír tal anuncio. A los científicos de la Universidad de Leeds en Gran Bretaña les han sido otorgados fondos de investigación para estudiar el mecanismo de defensa a modo de reactor de una criatura diminuta conocida como el escarabajo bombardero, con la esperanza de que esto les ayude a aprender cómo reiniciar un motor de turbina a gasolina de un avión en medio-vuelo. Jane Reck observó:

El escarabajo bombardero se defiende al echar un chorro a los depredadores (hormigas, ranas, arañas) con un reactor de alta-presión de líquido cáustico en una acción de bombardeo rápido llamada combustión de pulsación. Basado en el trabajo del Profesor Tom Eisner en la Universidad de Cornell, el nuevo proyecto estará enfocado a mejorar el entendimiento de la combustión de pulsación única del escarabajo y el mecanismo de expulsión de la boquilla. Esto también tiene el objetivo de identificar cómo los ingenieros de combustión pudieran explotar este entendimiento hacia un efecto práctico. Por ejemplo, el conocimiento ganado pudiera beneficiar el desarrollo de un aparato que ayude a re-encender los motores de aviones a grandes alturas al echar un chorro de plasma en la cámara de combustión del motor más adecuadamente (2003, paréntesis en original).

¿Qué tiene este animal diminuto que ha hecho que la industria aeronáutica se siente y tome atención? El escarabajo bombardero tiene un mecanismo pulsativo de defensa que trabaja en la siguiente manera. Dos químicos, hidroquinonas y peróxido de hidrógeno, son producidos en las glándulas, y luego almacenados en un reservorio grande albergado dentro del abdomen del escarabajo. Cuando el animal se siente amenazado, los músculos que circundan el reservorio se contraen, empujando los químicos a través de una válvula controlada por músculos hacía una cámara de reacción en forma de corazón cubierta por células que segregan peroxidasas y catalasas—enzimas oxidativas. Las enzimas rápidamente descomponen el peróxido de hidrógeno, y catalizan la oxidación de las hidroquinonas en p-benzoquinonas—compuestos que son bien conocidos por sus propiedades irritantes. La reacción química resulta en una emisión de oxígeno libre, y causa una liberación substancial de calor. ¡El escarabajo entonces es capaz de echar este chorro fuera de la torreta movible—a 100° C!—en manera pulsativa al ritmo de 500 pulsaciones por segundo (vea Aneshansley y Eisner, 1969; Dean, et.al., 1990; Eisner, et.al., 2000).

Bombardier beetle releaseing chemical

Foto usada con permiso del Dr. Thomas Eisner

¿Puede imaginar el tratar de explicar todo este diseño complejo por medio de “procesos evolutivos de casualidad” que ocurrieran durante millones de años en la naturaleza? Aunque, los evolucionistas sostienen que existen explicaciones lógicas de paso-por-paso para la capacidad única de este insecto de tener una cámara de reacción química dentro de su abdomen. Sin embargo, la verdad es que solamente el diseño inteligente puede explicar cómo el escarabajo puede producir los químicos adecuados, mantenerlos separados hasta que se los necesite, elaborar las enzimas correctas, y expulsarlos en la cara de su enemigo.

Al describir el rociador defensivo del escarabajo bombardero, Jeffrey Dean y sus colegas anotaron:

El rociador de defensa del escarabajo bombardero Stenaptinus insignis es expulsado en pulsaciones rápidas (alrededor de 500 pulsaciones por segundo) en vez de un flujo continuo... El sistema de expulsión del escarabajo muestra similitudes básicas al mecanismo de propulsión de reacción pulsativa de la bomba “zumbadora” alemana V-1 de la Segunda Guerra Mundial... El extremo del abdomen actúa como una torreta movible que capacita al escarabajo para apuntar el rociador en todas direcciones... Nosotros informamos aquí que el rociador del escarabajo bombardero no es emitido como un flujo continuo sino como un reactor pulsativo, en semejanza a los sistemas de entrega de fluido conocidos en la tecnología pero no en las glándulas del animal (1990, 248:1219, paréntesis en original, énfasis añadido).

En la conclusión de ese estudio, los autores continuaron observando: “Una analogía tecnológica llamativa del escarabajo bombardero es provista por la conocida bomba “zumbadora” V-1 de la Segunda Guerra Mundial. Tanto el escarabajo y la V-1 engendran un reactor pulsativo a través de una reacción química intermitente, y ambos tienen válvulas pasivamente oscilantes que controlan el acceso a sus cámaras de reacción” (248:1221). Años antes, un artículo de la revista Time expuso a estas increíbles criaturas, y anotó:

Su sistema de defensa es extraordinariamente complejo, una mezcla de gas lacrimógeno y una metralleta. Cuando el escarabajo percibe peligro, éste mezcla internamente enzimas contenidas en una cámara de su cuerpo con soluciones concentradas de algunos compuestos relativamente inofensivos, peróxido de hidrógeno e hidroquinonas, encerrados en una segunda cámara. Esto genera un rociador nocivo de benzoquinonas cáusticas, lo cual estalla de su cuerpo al punto de ebullición de 212° F. Además, el fluido es bombeado a través de unas boquillas gemelas traseras, las cuales pueden ser giradas como la torreta de un arma B-17, para golpear a una hormiga o rana hambrienta exactamente en el blanco deseado (vea “Dafting...”, 1985, p. 70).

En un estudio similar de investigación del mecanismo de defensa del escarabajo bombardero, Thomas Eisner y Daniel Aneshansley comentaron sobre la capacidad excepcional del escarabajo de apuntar la mezcla caliente mientras que es expulsada de su cuerpo. Ellos anotaron: “...muchos carábidos [escarabajos de tierra—BH/BT] tienen la capacidad de apuntar su rociador en diferentes direcciones. Ninguno es tal vez mejor tirador que el así-llamado escarabajo bombardero... Aunque se conocía que los escarabajos bombarderos pueden apuntar su rociador al mover el extremo abdominal, el grado de precisión con el cual estos apuntan sus expulsiones había sido pasado por alto” (1999, 96:9705).

Jane Reck señaló que el nuevo proyecto de investigación—el cual espera sacar provecho de muchos de los diseños encontrados dentro del escarabajo bombardero—implicaría modelos numéricos y matemáticos por computadora. Ella comentó: “Inicialmente esto se enfocará en el entendimiento de la cámara de combustión miniatura en forma de corazón del escarabajo”. Andy McIntosh, el líder del equipo del proyecto, observó:

El mecanismo de defensa del escarabajo bombardero representa una forma muy efectiva y natural de combustión. El copiar tales mecanismos naturales es una parte del campo creciente de la biomimética en el cual los científicos aprenden mucho de las características del diseño complejo ya existente en la naturaleza. El mejor entendimiento de este escarabajo pudiera guiar a avances importantes en la investigación de la combustión (como citado en Reck, 2003).

Por tanto, nos encontramos tratando de modelar tecnología al estilo de estas criaturas impresionantes, y todavía los evolucionistas dicen a gritos que no existe diseño inteligente y que, de hecho, aquellas cámaras especiales y la capacidad de producir tales químicos son simplemente accidentes cosmológicos. Por ejemplo, el sitio Web TalkOrigins.org (defensor incondicional de la evolución) expuso un artículo sobre los escarabajos bombarderos escrito por Mark Isaak. En el artículo, Isaak preguntó:

¿Lucen los escarabajos bombarderos como si hubieran sido diseñados? Sí; estos lucen como si hubieran sido diseñados por la evolución. Sus características, comportamientos, y distribución calzan perfectamente en los tipos de patrones que la evolución crea. Nadie ha encontrado todavía algo acerca del escarabajo bombardero que sea incompatible con la evolución. Desde luego, esto no significa que nosotros sepamos todo acerca de la evolución de los escarabajos bombarderos; nada de eso. Pero las brechas en nuestro conocimiento no deberían ser interpretadas como importantes en sí mismas (1997).

Él después continuó listando los procesos paso-por-paso en los cuales él dio una explicación hipotética de cómo este diseño complejo pudo haber llegado a través de los procesos de la casualidad. Quince pasos después, él sintió que había logrado su meta. Aunque, muchos de sus pasos son, en el mejor de los casos, pobres.

Modelo del sistema de defensa del escarabajo bombarderoConsidere solamente dos ejemplos. El paso 9 señaló: “Los músculos se adaptan para cerrar el reservorio, previniendo por ende que los químicos se escapen cuando estos no son necesitados”. Antes de este paso, la única mención a los músculos es el paso 4, donde Isaak observó: “Los músculos se mueven alrededor ligeramente, permitiéndoles ayudar a expulsar las quininas de algunos de estos”. ¿De dónde se originaron estos músculos? La evolución debería ser capaz de explicar la aparición de estos músculos únicos. Sin duda el Sr. Isaak entiende que los músculos son células vivas que se contraen cuando son estimulados por los nervios; por ende, no es plausible sugerir que los músculos simplemente se “movieron alrededor ligeramente”. ¿También, se “movieron alrededor ligeramente” los nervios y vasos sanguíneos que suministran los músculos? Y dígame, por favor, ¿qué impidiera a los músculos el “moverse de regreso”? Además, ¿cómo “supo” el tejido muscular justo cuán apretadamente necesitaba contraerse para “prevenir que los químicos se escaparan cuando estos no eran necesitados”? Y, existe un problema de una magnitud incluso más grande. Como Eisner y Aneshansley lamentaron: “Aunque nosotros sabemos que los machos de esta especie también apuntan sus descargas, parece que estos lo hacen con un aparato que es diferente al de la hembra. Por ejemplo, para expulsar hacia al frente sobre la espalda los machos hacen uso de un único escudo reflector ancho, en vez de un par de dispositivos usados por la hembra” (1999, 96:9707). Por tanto, el Sr. Isaak debe también explicar cómo los dos géneros evolucionaron músculos y mecanismos. No es suficiente que los evolucionistas simplemente sugieran que los músculos se “movieron alrededor” y luego se “adaptaron”. Tal cuento “de hadas” es solo eso—un cuento “de hadas”.

Adicionalmente, el paso 13 en la lista del Sr. Isaak anotó que “las paredes de la parte del pasaje de salida se hacen más firmes, permitiéndoles resistir mejor el calor y la presión generada por la reacción”. La respuesta del evolucionista es que la evolución simplemente puede “endurecer las paredes”, y todo estará bien. Pero ¿cómo estas paredes llegaron a ser más firmes? ¿De dónde vino este material “más firme”? Además, ¿cómo evolucionaron todos los componentes (i.e., nervios, vasos sanguíneos, etc.) que son necesarios para la construcción y el éxito de la cámara de reacción esta capacidad de resistir la presión y el calor adicional? Isaak no se molestó en explicar cómo los escarabajos bombarderos son capaces de producir repetidamente líquidos hirvientes dentro de sus cuerpos sin perjudicarse. ¿Cuántos animales existen que pudieran ser capaces de almacenar líquidos que alcanzan los 100° C? Además, ¿cómo puede esta criatura rociar este líquido irritante a sus atacantes, incluso cuando ésta a menudo se rocía a sí misma en el proceso—aunque sin ningún daño hacia su propio cuerpo? Eisner y Aneshansley reconocieron este enigma cuando escribieron: “Y desde luego, existe el problema desagradable de cómo el escarabajo, el cual inevitablemente se empapa a sí mismo cuando descarga, resiste el calor y la irritación de su propio rociador” (1999, 96:9708). Y nosotros incluso no preguntaremos cómo este animal impresionante es capaz de generar las cantidades exactas de cada químico y enzimas necesitadas para realizar esta reacción química.

Los evolucionistas pueden declarar que ellos no ven diseño en el escarabajo bombardero, y pueden ir a grandes longitudes para trazar un método hipotético paso-por-paso por el cual piensen que el desarrollo de la criatura pudo haber ocurrido. Sin embargo, la evidencia apunta a un Diseñador inteligente.

¿Somos solo nosotros, o realmente otros sienten que es irónico que los evolucionistas continúen negando que algún diseño sea evidente en el escarabajo bombardero cuando a la misma vez se les ha sido otorgado grandes fondos del gobierno para estudiar este diseño? Uno no consigue un poema sin un poeta, una ley sin un legislador, o una pintura sin un pintor. ¡Y uno no consigue un diseño sin un—Diseñador!

REFERENCIAS

Aneshansley, Daniel J. y Thomas Eisner (1969), “Biochemistry at 100 °C: Explosive Secretory Discharge of Bombardier Beetles (Brachinus),” Science, 165:61-63.

Dean, Jeffrey and Daniel J. Aneshansley, Harold E. Edgerton, and Thomas Eisner (1990), “Defensive Spray of the Bombardier Beetle: A Biological Pulse Jet,” Science, 248:1219-1221, June 8.

“Drafting the Bombardier Beetle,” (1985), Time, p. 70, February 25.

Eisner, Thomas, Daniel J. Aneshansley, M. Eisner, A. B. Attygalle, D. W. Alsop, and J. Meinwald (2000), “Spray Mechanism of the Most Primitive Bombardier Beetle (Metrius contractus),” Journal of Experimental Biology, 203:1265-1275.

Eisner, Thomas y Daniel J. Aneshansley (1999), “Spray aiming in the Bombardier Beetle: Photographic Evidence,” Proceedings of the National Academy of Science, USA, 96:9705-9709, August.

Isaak, Mark (1997), “Bombardier Beetles and the Argument of Design,” Talk Origins, [En-línea], URL: http://www.talkorigins.org/faqs/bombardier.html.

Reck, Jane (2003), “Beetles Could Prove a Hit with the Aircraft Industry,” EurekAlert, [En-línea], URL: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2003-12/eaps-bcp120803.php.



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