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Apologetics Press :: Creación vs. Evolución

Darwin y la Evolución
por Trevor Major, M.Sc., M.A.

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TRASFONDO

Doscientos años atrás, la mayoría de maestros, científicos, y filósofos en el mundo occidental explicaban la naturaleza a través de una creencia en las palabras de la Biblia. Pero esto comenzó a cambiar durante el Siglo de la Ilustración. Primero, Immanuel Kant sugirió que nuestro Sistema Solar se formó de una masa gaseosa y espiral. Luego James Hutton, y más tarde Charles Lyell, dijeron que era posible explicar todas las características en la Tierra por procesos naturales operando sobre largos periodos de tiempo.

Habiendo explicado el origen e historia de la Tierra sin usar a Dios, el próximo paso era explicar el origen de la vida sin Dios. Varias teorías fueron ofrecidas, pero las ideas de un hombre prevalecieron. Ese hombre, Charles Darwin, convenció a mucha gente de que toda vida había evolucionado de un simple antepasado común en largos periodos de tiempo geológico. ¿Cuál fue su idea, y cómo llegó a esta conclusión?

LA TEORÍA DE DARWIN DE LA EVOLUCIÓN

En 1831, Darwin, de veintidós años de edad abordó el HMS Beagle en un viaje de descubrimiento que le llevaría alrededor del mundo. Por cinco años contempló la tierra, la vida, y las gentes de lugares exóticos.

El enfoque de Darwin acerca del mundo cambió drásticamente. En América del Sur (su primera recalada después de salir de Inglaterra), él estuvo impresionado por las asombrosas variedades de plantas y animales. También vio que algo de las diferentes variedades del mismo tipo de animal o planta podía ser encontrado en diferentes partes del mundo.

Parece que él estaba más impresionado con las Islas Galápagos, ubicadas aproximadamente a 600 millas al oeste de América del Sur. Darwin notó que las tortugas de tierra, los tordos mirlos, los pinzones, y otros animales eran diferentes a sus homólogos en el continente. Después de hablar con mucha gente de las islas, hacer sus propias observaciones, y estudiar sus especimenes, Darwin se dio cuenta que estos animales también variaban de isla a isla.

Los pinzones eran especialmente interesantes para Darwin (1845, pp. 380-381), tanto que ahora estos son llamados “pinzones de Darwin”. Algunas de estas aves viven en los árboles y comen insectos, mientras que otras viven en la tierra y comen semillas y flores. Estas también difieren en color y tamaño. Todas estas diferencias fueron usadas para clasificar a los pinzones de las Islas Galápagos en trece especies separadas.

En los próximos pocos años, Darwin buscó una explicación para la variedad que había visto alrededor del mundo. Para él, los pinzones presentaban un buen ejemplo. Él propuso que los pinzones de las Islas Galápagos eran descendientes de un antepasado que había volado del continente muchas generaciones antes (1859, pp. 385 et.seq.). Lo siguiente es una versión simplificada de lo que él pensó que puede haber pasado:

  1. Una bandada de pinzones desembarca sobre una isla muy seca donde las únicas plantas son cactus.
  2. Solamente aquellos individuos que pueden comer cactus sobreviven.
  3. Los sobrevivientes transmiten sus rasgos característicos, incluyendo la habilidad para comer cactus, a su descendencia.
  4. Si esta nueva población puede mantenerse separada de los otros pinzones por tiempo suficiente, entonces una nueva especie de comedores de cactus puede surgir.

Los pinzones de Darwin

“Los pinzones de Darwin”—Darwin propuso seis especies intermedias del 1 al 3, incluyendo el 2. El número 4 fue clasificado en un subgrupo diferente (1845, p. 380)

De acuerdo con Darwin, cada especie de pinzones era el producto de las condiciones naturales como la geología, el clima, la vegetación y la competición por recursos con otros animales. Darwin se refirió a este proceso de eliminación como “selección natural” o (más tarde) “supervivencia del más fuerte”. Si trece especies de pinzones pudieron venir de un antepasado por la selección natural, Darwin razonó más lejos, entonces toda vida tenía un antepasado común. Él vio la selección natural como una manera de lograr “ascendencia por modificación”—eso es, evolución.

Darwin se dio cuenta que la gente le desafiaría a probar que las especies cambian. Su respuesta fue girar a la selección artificial. Él miró las rosas, caballos, vacas, perros y estuvo especialmente interesado en la tremenda variedad de crías de palomas. Para Darwin, la cría selectiva de especies domesticadas mostraba el potencial para la variación que pudiera surgir en un tiempo relativamente corto. “Si el hombre podía lograr tanto por selección artificial”, Darwin se preguntaba, “imagine que podrían lograr las grandes fuerzas de la naturaleza por la selección natural en largos periodos de tiempo” (1859, pp. 133,153).

Finalmente, en noviembre 24 de 1859, Darwin reveló su teoría al mundo en El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural. El mundo estaba listo para esta clase de trabajo, y esto fue aceptado por mucha gente con gran entusiasmo.

Problemas Con la Evolución Darvinista

No obstante, algunos científicos cuestionaron el mecanismo de cambio que Darwin propuso. Ellos se dieron cuenta que la selección natural podía funcionar solamente sobre características que ya estaban presentes en una población. Ésta podía dar cuenta por variaciones entre las especies, pero no podía producir nuevas características.

Este problema es mejor ilustrado por el ejemplo de la polilla salpicada inglesa. Antes de la Revolución Industrial, la mayoría de estas polillas tenía una apariencia clara con manchas grises. El resto era una variedad rara y oscura. Para 1900, poco después que la Revolución Industrial hubiera terminado, algunos observadores notaron que el 90 por ciento de estas polillas en la ciudad grandemente poblada e industrializada de Manchester era oscuro. Luego, a comienzos de la década de 1950, los experimentos por H.B.D. Kettle probaron bien que estos cambios en la proporción de las variedades claras y oscuras eran producto de cambios en el medio ambiente. Sus experimentos conllevaban el soltar igual número de cada variedad en áreas contaminadas y no contaminadas. En áreas contaminadas, las polillas oscuras sobrevivían a la depredación en mayor número ya que estaban bien camufladas en superficies cubiertas de hollín. Él repitió este procedimiento en áreas no contaminadas, y notó que las polillas más claras sobrevivían en mayor cantidad ya que estaban bien camufladas sobre los árboles cubiertos por liquen. Hoy, la cantidad de hollín en el aire esta decreciendo, y la variedad con manchas está llegando a ser más frecuente otra vez.

Existe poca duda de que la selección natural ha trabajado en las polillas salpicadas. No obstante, el insecto originado como una polilla salpicada, permaneció como una polilla salpicada desde el principio, y terminó como una polilla salpicada; ninguna nueva especie surgió por este proceso (vea Matthews, 1971, p. xi). Los cambios en el medio ambiente simplemente guiaron a cambios en las proporciones de las variedades anteriormente presentes en la población.

Darwin uso los pinzones de las Islas Galápagos, y otros ejemplos, para mostrar cómo la selección natural puede dar cuenta por la variación entre grupos de plantas y animales. No obstante, él fue más allá de la información para argumentar que tal cambio podía explicar el origen de toda la vida de un antepasado común. El problema es que la selección natural no puede producir cambios a larga escala en periodos prolongados de tiempo.

Adicionalmente, la selección artificial fue una analogía mala para la selección natural. La selección artificial está guiada por la inteligencia del hombre, mientras que la selección natural está a la misericordia de un medio ambiente esencialmente impredecible. Incluso con la ayuda del hombre, la trascendencia evolutiva de la selección artificial es debatible. Años, incluso siglos de crianza, no han producido los cambios que son requeridos por Darwin.

CONSIGUIENDO NUEVOS RASGOS

En las décadas siguientes a la publicación del libro de Darwin, la gente permanecía convencida de que la evolución era verdadera, a pesar de los problemas discutidos previamente. No obstante, lo que ellos querían era un medio para producir nuevas características en las cuales la selección natural podría funcionar. La ayuda vino de una fuente menos esperada—el monje australiano, Gregor Mendel.

Mientras Darwin estaba trabajando con pichones, Mendel estaba cruzando cepas especialmente seleccionadas de arvejas de jardín. Por ejemplo, él descubrió que cuando cruzaba arvejas con semillas amarillas y arvejas con semillas verdes, la mayoría del resultado tenía semillas amarillas. Conduciendo experimentos cuidadosamente, y sometiendo su información al análisis estadístico, él concluyó que los individuos podían heredar rasgos de ambos padres en ciertas maneras predecibles.

Él presentó este descubrimiento en 1866 a la Sociedad Brünn por el Estudio de la Ciencia Natural. Aunque su importancia no fue reconocida; Mendel fue literalmente un hombre “adelantado a su tiempo”.

Al comienzo del siglo veinte, algunos científicos redescubrieron la teoría de Mendel de la herencia. Su trabajo fue combinado con conocimiento nuevo acerca de las funciones de la célula para dar a los biólogos un entendimiento de la base fundamental de la herencia. Ellos se dieron cuenta que podían ser pasados cambios en factores hereditarios (genes) de generación a generación. Los evolucionistas vieron estos cambios, o “mutaciones”, como los medios para generar nuevas características sobre las cuales la selección natural pudiera trabajar. La idea de Darwin fue modificada para decir que la selección natural actúa en las mutaciones para producir nuevas especies. Esto es llamado la evolución “neo-darvinista”.

Los Problemas con la Evolución Neo-Darvinista

En vez de sostener la evolución, la genética demuestra en cambio que las mutaciones son insuficientes para producir cambios a término-largo y a larga-escala. Primero, es un tributo al diseño de los sistemas genéticos el hecho que las mutaciones son relativamente raras. Segundo, las mutaciones nuevas ocurren al azar, y por ende no existe garantía de que una nueva característica será útil para la preservación de las especies. En otras palabras, la selección natural necesita las mutaciones correctas al tiempo correcto para preservar un cambio en la población.

Las mutaciones son casi siempre neutrales o dañinas. Es decir, o éstas producen cambios sin ventaja significante, o resultan en la esterilidad o muerte prematura del organismo afligido. Por ejemplo, los genetistas han pasado muchos años estudiando las mutaciones en la mosca de la fruta, Drosophila melanogaster. Estas mutaciones resultan en moscas con ojos blancos, cuerpos amarillos, alas pequeñas, ojos marrones, alas cortas, alas onduladas, y otras derivaciones del “tipo-integro”. Algunas mutaciones son neutrales, y no afectan a la mosca. Sin embargo, otras traen como resultado moscas que no pueden reproducir, moscas que no pueden volar, y muchas moscas muertas.

En ocasiones, las mutaciones dañinas pueden parecer dotar con una ventaja. El ejemplo más popular es la anemia de la célula de hoz (vea diagrama abajo). En esta enfermedad, una mutación produce una forma anormal de la proteína crítica portadora de oxígeno, la hemoglobina.

Hemoglobina enfermizoLa hemoglobina mutada reduce el periodo de vida de los glóbulos rojos en los cuales es portada, y cambia la forma de la célula. Consecuentemente, la gente que hereda el gen de la célula de hoz de ambos padres sufrirá de anemia severa, a menudo fatal. No obstante, la gente que porta un gen mutado de un padre, y un gen normal de otro padre, tendrá glóbulos rojos no-anémicos que son resistentes a los parásitos de malaria. Esta es una ventaja en áreas del mundo plagadas de malaria como África Occidental, donde (en algunos lugares) el 40 por ciento de la gente porta el gen de la célula de hoz. Otros que no heredan el gen de la célula de hoz no poseen resistencia a la malaria, pero al menos no pueden pasar la enfermedad a sus hijos.

La anemia de la célula de hoz es un caso especial donde la selección natural ha preservado una mutación, pero es útil solamente para algunos. El resto de la población está a la misericordia de la malaria o anemia.

En el mejor de los casos, las mutaciones producen variaciones inofensivas sin ventaja selectiva; su preservación ocurre por pura casualidad. En el peor de los casos, las mutaciones causan muerte y enfermedad, y la selección natural trabaja para reducir o eliminarlas de la población. El presunto mecanismo evolutivo de la selección natural trabajando en las mutaciones está muy limitado en su habilidad para crear nuevas especies.

EL REGISTRO FÓSIL

El logro científico más grande de Darwin fue mostrar que las especies tienen potencial tremendo de variación. ¿Pero es este potencial ilimitado? ¿Pueden las variaciones desarrollar variaciones para transformar peces en anfibios, anfibios en reptiles, y reptiles en aves y mamíferos, como los evolucionistas proponen? Si la evolución es correcta, el registro fósil debería demostrar muchas formas transicionales (Darwin, 1859, p. 206). En El Origen de las Especies, Darwin libremente admitió que estos eslabones faltaban (1859, pp. 291 et.seq.). Él dio varias razones del por qué este puede ser el caso, aunque él estaba convencido que los coleccionistas de fósiles finalmente encontrarían suficientes formas transicionales.

Arqueopterix

Arqueopterix—supuesta forma transicional entre los reptiles y las aves

Sin embargo, más de un siglo después, los problemas con el registro fósil permanecían. Primero, aunque los evolucionistas han propuesto muchos intermedios, las formas transicionales claras están ausentes. Por ejemplo, ellos a menudo citan el Arqueopterix como la primera ave y eslabón intermedio en la transición reptil-a-ave. Algunos creen que su forma esquelética es muy similar a la del dinosaurio de tamaño de una gallina Compsognato. En efecto, los evolucionistas proponen de estas similitudes que las aves son los descendientes directos de los dinosaurios. No obstante, el Arqueopterix tiene rasgos como de ave y, más notoriamente, sus plumas se parecen a aquellas de las aves modernas en todo sentido. Los fósiles que muestran transformaciones de escamas en plumas no existen. También, solamente otros tres especimenes de aves fósiles abarcan los supuestos setenta millones de años o más entre el Arqueopterix y las aves con rasgos completamente “modernos”.

El segundo problema es el hecho que los animales con variedades y complejidades fantásticas aparecen repentinamente en el registro fósil. Por ejemplo, los evolucionistas creen que tales organismos de una-célula (e.g., algas y bacterias) existen en algunas de las rocas más antiguas en la Tierra. Sin embargo, un supuesto tres billones de años de historia evolutiva trascurren antes que criaturas de cuerpos blandos, y multicelulares aparezcan en el registro fósil, y luego estos emergen repentinamente con diseños complejos. Estos son seguidos, con igual brusquedad, por animales con partes duras como caracoles, almejas, trilobites, e incluso peces. Todo diseño de cuerpo principal aparece muy temprano en la historia de la vida.

Tercero, la historia evolutiva contiene casos notables de estabilidad. Estos son representados más a menudo por los “fósiles vivos”—plantas y animales de quienes sus restos fósiles portan parecidos remarcables a sus homólogos modernos. Tal vez el más famoso ejemplo es el Celacanto. Este pez inusual, nadando hoy en el Océano Índico alrededor de las Islas Comoro, ha cambiado poco desde que primero apareció en el registro fósil 375 millones de años atrás (por cálculo evolutivo). El Celacanto, junto a un hongo, lamprea, magnolia, tuatara, y muchos, muchos otros—presentan un desafío serio para el medio y tiempo propuesto por la evolución.

CONCLUSIÓN

El Celacanto

El Celacanto—“fósil viviente”

Darwin argumentó que la selección natural tenía poder para producir cambio ilimitado. No obstante, la selección natural parece simplemente cambiar la proporción de características entre una población. Aunque las mutaciones pueden sumar nuevas características, estas usualmente son dañinas, y la selección natural a menudo trabajará en contra de su preservación.

Además, Darwin creyó que el registro fósil debería contener numerosas formas transicionales. Aunque los evolucionistas han propuesto muchos intermedios, los problemas críticos permanecen: (1) aparecen grandes brechas donde estas transiciones supuestamente deben haber tomado lugar; (2) los organismos complejos y multicelulares aparecen repentinamente; y (3) la estabilidad es común.

Los evolucionistas sostienen que la evolución es un hecho, aún si la teoría del cómo pasó está abierta a debate. Sin embargo, la teoría no puede dar cuenta por la evolución a grande escala, y la evidencia para la evolución a término largo es dudosa. La vida, aparentemente, no puede ser explicada por causas naturales. Por tanto, no existe razón convincente para pensar que la evolución sea verdadera.

REFERENCIAS

Darwin, Charles (1845), The Voyage of the Beagle (New York: Doubleday, based on the final edition, 1860).

Darwin, Charles (1859), The Origin of Species (New York: Avenel Books, 1979 reprint of the Penguin 1968 edition).

Matthews, L. Harrison (1971), “Introduction,” The Origin of Species by Charles Darwin (London: J.M. Dent, reprint of sixth edition, 1882).



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