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Apologetics Press :: Temas Doctrinales

Jesús, la Mujer Sirofenicia y los Perrillos
por Kyle Butt, M.A.
[English]
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Cualquier persona que estudia la Biblia honestamente debe admitir que ciertos episodios bíblicos parecen ser problemáticos cuando se los considera por primera vez. Sin embargo, al investigar adicionalmente, los problemas aparentes se desvanecen y los significados llegan a ser más claros. Un episodio en la vida de Jesús que algunos creyentes en la Biblia han entendido mal y que los escépticos han interpretado mal es el encuentro de Jesús con la mujer sirofenicia. Marcos registra el episodio de la siguiente manera:

Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él [Jesús—KB], vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama (7:25-30; vea también Mateo 15:21-28).

Al leer superficialmente este texto, alguien puede extrañarse que Jesús se refiriera a esta mujer gentil como “perrillo”.

El enunciado de Jesús en este contexto ciertamente no ha escapado a la crítica de la comunidad escéptica. El incrédulo prolífico Steve Wells documentó cientos de casos de supuesta intolerancia en el texto bíblico. El encuentro de Jesús con la mujer sirofenicia es el número 421 en su lista. Wells escribió sobre el episodio: “Jesús inicialmente rechaza expulsar un demonio de la hija de la mujer sirofenicia, llamando a la mujer ‘perrillo’. Después de mucha súplica, él finalmente accede expulsar el demonio” (2006).

Incluso muchos escritores y oradores religiosos ven el enunciado de Jesús a la mujer como cruel, intolerante, racial y ofensivo. En un sermón publicado bajo los auspicios de la Oficina de Vida Religiosa de la Universidad de Princeton, Dean Breindenthal dijo concerniente al comentario de Jesús: “Supongo que no nos molestaría mucho las palabras crueles de Jesús a la mujer sirofenicia ni no fueran dirigidas en contra de la comunidad gentil. Los que somos cristianos gentiles tenemos menos problemas con las invectivas de Jesús cuando éstas se dirigen en contra del liderazgo judío de su tiempo” (2003, énfasis añadido). Por favor no pase por alto la implicación del comentario de Breidenthal. Si el enunciado que Jesús hizo realmente pudiera ser interpretado como cruel, entonces Jesús sería culpable de violar una de las primeras características del amor, ya que el amor “es sufrido, es benigno” (1 Corintios 13:4), lo cual pondría en duda Su deidad. ¿Es verdad que Jesús exhibió una actitud cruel cuando se dirigió a la mujer sirofenicia?

Al Judío Primeramente, y También al Griego

Para que se entienda el enunciado de Jesús, se debe reconocer el propósito principal del comentario. Jesús estaba pasando por la tierra de los gentiles (griegos), y se encontró con una mujer que no era judía. Aunque el mensaje de Jesús finalmente alcanzaría al mundo gentil, es evidente por las Escrituras que la nación judía sería el receptor inicial de ese mensaje. En su relato del encuentro de Jesús con la mujer sirofenicia, Mateo registró que Jesús dijo: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (15:24). Cuando Jesús envió a los doce apóstoles en la “comisión limitada”, les dijo: “Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 10:5-6).

Justo antes que Jesús ascendiera al cielo después de Su resurrección, informó a los apóstoles: “[Y] me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). La secuencia de los lugares donde los apóstoles testificarían manifiesta el orden en que se predicaría el Evangelio (i.e., al judío primeramente, y luego al griego). Adicionalmente, en su epístola a la iglesia en Roma, el apóstol Pablo declaró: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (1:16). El enunciado de Jesús a la mujer sirofenicia indica que la nación judía era el objetivo principal de Jesús durante Su ministerio terrenal.

¿Hasta qué Extensión se Puede Usar una Ilustración Animal?

Para nuestros oídos acostumbrados a las expresiones del siglo veintiuno, la idea que Jesús se refiriera a los gentiles como “perrillos” tiene el potencial de considerarse como un menosprecio o crueldad. Pero cuando consideramos la manera en que usamos los términos animales en maneras ilustrativas o idiomáticas, los comentarios de Jesús llegan a ser mucho más benignos. Por ejemplo, suponga que un abogado particular exhibe tenacidad feroz. Podemos decir que él es un “león” cuando aborda la evidencia. O podemos decir que una persona es tan bonita como un “osito”, o que tiene ojos tiernos como un “cachorrito”. Si alguien se adapta bien a las circunstancias, podemos decir que esa persona se siente como “pato en el agua”. Podemos decir que alguien trabaja como una “hormiga”, o que es tan alegre como un “mono”. Ciertamente, estas calificaciones no expresarían una connotación despectiva.

Para que el enunciado de Jesús sea interpretado como cruel o equivocado en alguna manera, se debe probar primero que esta ilustración o expresión que usó para referirse a los gentiles como “perrillos” se debe tomar en una manera despectiva. Pero no se puede probar tal cosa. De hecho, el término que Jesús usó para “perrillos” se pudiera tomar en una manera ilustrativa sin ninguna clase de insinuación cruel. En su comentario de Marcos, el comentarista renombrado R.C.H. Lenski tradujo el término griego que Jesús usó (kunaria) como “perritos mascotas”. Lenski además señaló en cuanto al enunciado de Jesús: “En el Oriente los perros no tienen propietarios sino vagan salvajemente y viven como animales carroñeros, comiendo basura y desperdicios.... Es un concepto completamente diferente cuando Jesús habla de ‘perritos mascotas’ con referencia a los gentiles. Estos tienen propietarios que les mantienen incluso en la casa y les alimentan al tirarles las migajas de la mesa” (1961, p. 304). Lenski continúa escribiendo acerca del enunciado de Jesús: “Todo lo que Jesús hace es pedir a los discípulos y a la mujer que acepten el plan divino que Jesús debía cumplir su misión entre los judíos.... Cualquier compartimiento de estas bendiciones entre los gentiles fue solamente casual en el ministerio de Jesús en Israel” (pp. 304-305). En cuanto a la naturaleza no-despectiva del comentario de Jesús a la mujer gentil, Allen Black escribió: “La forma de su declaración es proverbial. Y el fundamento del proverbio no es antipatía en contra de los gentiles, sino el enfoque judío necesario del ministerio terrenal de Jesús” (1995, p. 137).

Así que antes que se acuse a Jesús por la manera en que usó una ilustración animal, se debe reconsiderar que esta acusación no tiene ningún fundamento sólido. Muchas de las acusaciones de contradicción son solamente “ladridos” al aire.

REFERENCIAS

Black, Allen (1995), The Book of Mark (Joplin, MO: College Press).

Breidenthal, Dean (2003), “The Children’s Bread,” [En-línea], URL: http://web.princeton.edu/sites/chapel/Sermon%20Files/2003_sermons/ 090703.htm.

Lenski, R.C.H. (1961), The Interpretation of Mark’s Gospel (Minneapolis, MN: Augsburg).

Wells, Steve (2006), Skeptic’s Annotated Bible, [En-línea], URL: http://www.Skepticsannotatedbible.com.



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