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Apologetics Press :: Dardos Bíblicos

¿Fue Jesús al Infierno? ¿Predicó a los Espíritus Encarcelados?
por Dave Miller, Ph.D.
[English]
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Una idea equivocada que ha prevalecido por siglos en la cristiandad ha sido que Jesús fue al infierno después de Su crucifixión y antes de Su resurrección. Los enunciados del credo del cristianismo histórico son grandemente responsables por generar esta noción. Por ejemplo el “Credo de los Apóstoles” afirma la creencia en Jesús en los siguientes términos: “Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de la Virgen María. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos” (énfasis añadido). El credo Atanasiano declara: “El cual padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos” (énfasis añadido). Los “Padres de la Iglesia” y los reformadores coincidieron en este punto de vista. Juan Calvino, en su obra Institutes of the Christian Religion (La Institución de la Religión Cristiana), abordó el tema en profundidad (1599, II.16.8-12). Calvino citó a teólogos antiguos que estaban de acuerdo con este punto de vista, incluyendo a Hilario en su escrito Sobre la Trinidad (IV.xlii; III.xv). El renombrado teólogo medieval católico, Tomás de Aquino, sostuvo un punto de vista similar (Summa Theol. III. 52. 5). El evangelio apócrifo de Nicodemo, que data del siglo quinto d.C., afirma que Jesús descendió al infierno y salvó a todos los santos del Antiguo Testamento, incluyendo a Adán, David, Habacuc e Isaías (vea James, 1924, pp. 125et.seq.).

Las traducciones inglesas del siglo XVI y XVII también han añadido confusión adicional debido a la traducción errónea concerniente a las distinciones técnicas que existen entre los términos griegos relacionados. Específicamente, se igualó el término griego hades con gehenna. Hades hace referencia al estado intermedio de los muertos (espíritus incorpóreos) que están esperando el Juicio. Por otra parte, gehenna hace referencia al lugar del estado final del impío después del Juicio. Los traductores de la versión inglesa King James tradujeron erróneamente hades como “infierno” las diez veces que este término aparece en el Nuevo Testamento (Mateo 11:23; 16:18; Lucas 10:15; 16:23; Hechos 2:27,31; Apocalipsis 1:18; 6:8; 20:13,14). Traducir hades como “infierno” en Hechos 2:27,31 deja al lector con la impresión que cuando Jesús dejó Su cuerpo físico en la cruz, fue al infierno. La primera traducción inglesa que hizo la distinción entre hades y gehenna fue la English Revised Versión y su equivalente posterior, la American Standard Version de 1901 (Lewis, 1981, p. 64).

En 1 Pedro 3:18-20, se lee una referencia curiosa que parece afirmar a primera vista que Jesús descendió al reino espiritual y predicó a los difuntos. Sin embargo, si se considera la gramática más detenidamente, ésta clarificará el pasaje. Primero, la predicación referida no fue realizada personalmente por Jesús. El texto dice que Jesús predicó en espíritu: “...en espíritu; en el cual también fue y predicó...” (vss. 18,19). [“Mi espíritu” (Génesis 6:3) = el Espíritu de Dios = el Espíritu de Cristo (Romanos 8:9; Efesios 2:17)]. Otros pasajes confirman que se dijo que Jesús hizo cosas que realmente hizo por medio de otras personas (Juan 4:1,2; Efesios 2:17). Natán acusó al Rey David, “A Urías heteo heriste a espada” (2 Samuel 12:9), cuando realmente, David había ordenado eso por medio de otra persona. Elías acusó a Acab de matar a Nabot, usando las palabras, “¿No mataste, y también has despojado?” (1 Reyes 21:19), aunque su esposa, Jezabel, planeó que dos hombres realizaran esa acción impía. Pablo dijo que Jesús predicó paz a los gentiles (Efesios 2:17), cuando realmente, Jesús lo hizo a través de otros, ya que Él mismo ya había regresado al Cielo cuando los primeros gentiles oyeron el Evangelio (Hechos 15:7). Así que la Biblia hace referencia frecuentemente a alguien como haciendo algo que realmente hizo a través de otros.

De hecho, en el mismo libro de 1 Pedro, Pedro ya había hecho referencia a que el Espíritu “anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pedro 1:11). Pero fueron los profetas los que realmente realizaron la predicación (vs. 10). Luego, en el capítulo 4, Pedro declaró que “también ha sido predicado el evangelio a los muertos” (1 Pedro 4:6). Este texto hace referencia a las personas a quienes se les predicó el evangelio mientras estaban vivos (“en la carne”), y quienes respondieron favorablemente al llegar al cristianismo. Pero luego ellos fueron “juzgados en carne según los hombres”, i.e., sus contemporáneos les trataron duramente y les condenaron al martirio. Para el tiempo que Pedro estaba escribiendo, ellos estaban “muertos”, i.e., habían dejado esta Tierra. Pero Pedro dijo que ellos viven “en espíritu según Dios”, i.e., estaban vivos en forma espiritual en el reino del hades por la gracia de Dios.

Segundo, ¿cuándo predicó Jesús por medio del Espíritu Santo? Note en el versículo 20 las palabras “en otro tiempo” y “cuando”—“cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé”. Así que Jesús realizó la predicación en los días de Noé por medio del Espíritu Santo Quien, a su vez, inspiró la predicación de Noé (2 Pedro 2:5).

Tercero, ¿por qué se dijo que estas personas a las cuales Noé predicó eran “espíritus encarcelados”? Porque para el tiempo que Pedro estaba escribiendo estas palabras, esa era la condición de esas personas. Los que se ahogaron en el Diluvio del tiempo de Noé descendieron al reino del hades donde continuaron existiendo hasta el tiempo de Pedro. Este reino es el mismo lugar al que el hombre rico (Lucas 16:23) y los ángeles que pecaron fueron (“Tártaro”—2 Pedro 2:4). Sin embargo, Jesús no fue a la “prisión” o el “Tártaro”. Él dijo que fue al “Paraíso” (Lucas 23:43).

Cuarto, ¿por qué iría Jesús al hades y predicaría solamente a los contemporáneos de Noé? ¿Por qué excluiría a los que murieron antes del diluvio? ¿Qué acerca de los que murieron desde entonces? Ya que Dios “no hace acepción de personas” (Hechos 10:34; Romanos 2:11), Jesús no hubiera seleccionado a la generación de Noé para ser los receptores de la predicación en el reino espiritual.

Quinto, ¿cuál hubiera sido el contenido de esa predicación? Jesús no pudo haber predicado el Evangelio completo. El Evangelio incluye la resurrección de Jesús (Romos 4:25; 1 Corintios 15:4). No obstante, para el tiempo que esa supuesta predicación se realizaba, ¡Jesús todavía no se había levantado de los muertos!

La noción que la gente tiene una segunda oportunidad de oír el Evangelio después de esta vida es una doctrina extremadamente peligrosa que se opone a la causa de Cristo. ¿Por qué? Potencialmente pudiera hacer que la gente crea que puede posponer su obediencia al Evangelio en esta vida. La Biblia enseña consistentemente que a nadie se le dará una segunda oportunidad. Dios ha determinado que en esta vida terrenal la gente escoja dónde quiere pasar la eternidad. Cada individuo escoge su destino eterno a través de su conducta personal. Cuando alguien muere, su destino eterno ya es marcado. Él está “reservado al juicio” (2 Pedro 2:4; cf. vss. 9,17). Su condición no será y no puede ser alterada—incluso por Dios mismo (Lucas 16:25,26; Hebreos 9:27).

REFERENCIAS

Calvin, John (1599), Institutes of the Christian Religion, trans. Henry Beveridge (London: Arnold Hatfield).

James, M.R., trans. (1924), The Apocryphal New Testament (Oxford: Clarendon Press).

Lewis, Jack (1981), The English Bible From KJV to NIV (Grand Rapids, MI: Baker).



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