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Apologetics Press :: Temas Prácticos

Massachusetts y el Matrimonio Homosexual
por Dave Miller, Ph.D.
[English]
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El lunes 17 de mayo de 2004 fue un día que se recordará por la infamia moral y espiritual. En ese día el estado de Massachusets concedió a las parejas homosexuales y lesbianas el derecho de casarse—siendo este el primer estado en la historia de los EE.UU. en hacerlo. La Prensa Asociada reportó:

En Boston, David Wilson y Robert Compton llegaron a ser la primera de siete parejas que demandaron al estado para ser casados. En la Iglesia de la Calle Arlington, Wilson y Compton hicieron votos bajo una bandera de arco iris y al compás del Coro de Hombres Homosexuales de Boston que cantaban “Cásennos”. Se leyó un extracto de la famosa decisión de la Corte Judicial Suprema que legalizó el matrimonio homosexual como una invocación en la iglesia Universalista Unitaria. Ellos fueron declarados “compañeros para toda la vida” al final de la ceremonia (vea “Gay Couples...”, 2004).

El Presidente Bush renovó su llamado al Congreso para aprobar una enmienda constitucional que defina el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer como esposo y esposa. Él aseveró que “la institución sagrada del matrimonio no debe ser redefinida por unos pocos jueces activistas” (vea Belleck y John, 2004).

Increíblemente, la Corte Judicial Suprema de Massachusetts justificó su decisión de requerir que el estado autorizara los matrimonios homosexuales al declarar que “la constitución de Massachusetts sostiene la dignidad e igualdad de todos los individuos. Esta prohíbe la creación de ciudadanos de segunda clase”. La corte también declaró que los abogados de la Mancomunidad “no identificaron una razón constitucionalmente adecuada para negar el matrimonio civil a las parejas del mismo sexo” (“Is Homosexual Marriage...?”, 2003).

Si los Fundadores de la Mancomunidad de Massachusetts estuvieran vivos hoy, se enfadarían e indignarían. ¿Se les vino a la mente a los cuatro jueces activistas consultar las Leyes Generales de Massachusetts para ver la voluntad de los constituyentes sobre este punto de la moralidad? Si lo hubieran hecho, hubieran descubierto que la Parte IV, Título I, Capítulo 272 aborda los “Crímenes en Contra de la Castidad, Moralidad, Decencia y Buen Orden”. Si hubieran examinado la Sección 34—“Crímenes en Contra de la Naturaleza”, hubieran descubierto lo siguiente: “Cualquiera que cometa el crimen abominable y detestable en contra de la naturaleza, sea con la humanidad o con una bestia, deberá ser castigado con prisión en la cárcel estatal por no más de 20 años” (vea “The General Laws...”). La Sección 35 aborda los “Actos Innaturales y Lascivos”. [Desde luego, tales leyes fueron consideradas sin importancia debido a la eliminación sin precedente histórico y constitucional de la Suprema Corte de los EE.UU. para eliminar las leyes en contra de la sodomía (“Lawrence...”, 2003)].

La mentalidad “políticamente correcta” de los cincuenta años pasados está destruyendo literalmente la nación. La moralidad permisiva y el ambiente anticristiano que han sido vertidos como desperdicio tóxico en el paisaje social de Norteamérica, son una traición siniestra y una contradicción marcada de los principios constitucionales articulados en la constitución federal y las constituciones de los trece estados originales. Cuando los jueces declararon que estaban haciendo sus decisiones basados en la constitución del estado, ¿tomaron un momento para considerar si los constituyentes previeron su producción literaria como una que permitía o aprobaba los matrimonios entre el mismo sexo? De hecho, la constitución original de la Mancomunidad de Massachusetts—la constitución más antigua de Norteamérica, atribuida en mayor parte a John Adams y terminada en 1780 incluso antes de la constitución nacional—contiene una clara refutación del activismo judicial izquierdista perpetrado actualmente. Considere los siguientes extractos de la constitución de Massachusetts:

Primera Parte. Artículo III. Como la felicidad de un pueblo y el buen orden y preservación del gobierno civil dependen esencialmente en la piedad, religión y la moralidad; y como estas no se pueden difundir a través de una comunidad, excepto por la institución de una adoración pública a Dios y de las instrucciones públicas sobre la piedad, la religión y la moralidad: Por tanto, para promover su felicidad y garantizar el buen orden y preservación de su gobierno, el pueblo de esta mancomunidad tiene el derecho de investir a su cuerpo legislativo con el poder de autorizar y requerir; y el cuerpo legislativo autorizará y requerirá, de vez en cuando, que los distintos pueblos, municipios, precintos y otros cuerpos políticos o sociedades religiosas aseguren, a expensas propias, el porvenir de la adoración a Dios, y el sostenimiento y mantenimiento de maestros protestantes que enseñen piedad, religión y moralidad, en todo caso que no se supla voluntariamente esta disposición (vea “Constitution...”, énfasis añadido).

¿Se atreverían los jueces a tomar la posición indefendible que la “piedad, la religión y la moralidad” a la cual su constitución originalmente se refería (es decir, la enseñanza que debía ser promulgada por la legislatura), no tenía que ver nada con la moralidad de la religión cristiana del Nuevo Testamento—una moralidad que incluye la condenación inconfundible de las relaciones entre el mismo sexo (e.g., Romanos 1:24-29)? Tal vez a los jueces les gustaría explicar por qué su celo supuestamente constitucional por la ingeniería social no se ha extendido hasta llegar a convertirse en un entusiasmo comparable por propagar el interés de la misma constitución concerniente a la infracción judicial de los poderes legislativos:

Artículo XXX. En el gobierno de esta mancomunidad, el departamento legislativo nunca ejercerá los poderes ejecutivos y judiciales, o cualquiera de estos: el ejecutivo nunca ejercerá los poderes legislativos y judiciales, o cualquiera de estos: la judicatura nunca ejercerá los poderes legislativos y ejecutivos, o cualquiera de estos: el final puede llegar a ser un gobierno de leyes y no de hombres (vea “Constitution...”, énfasis añadido).

Note que los constituyentes de Massachusetts anticiparon lo que pasaría si la judicatura se involucraba en el campo legislativo: “el final puede ser un gobierno de leyes y no de hombres”. En otras palabras, los Fundadores del gobierno federal y los gobiernos del estado entendieron que Norteamérica estaba proyectada a ser una república—no una democracia. ¿Cuál es la diferencia? Una democracia pura consiste de la regla mayoritaria. Lo que sea que la mayoría decida llega a ser la ley de la tierra. Por ende, una democracia está regida por el sentimiento y la opinión popular. Por otra parte, una republica está regida por la ley. Los representantes elegidos autorizan leyes basados en verdades incambiables y eternas que no están sometidas al capricho de los seres humanos. Los Fundadores de Norteamérica entendieron que la fuente de estos valores inmutables y universales eran las leyes de la naturaleza, o la “ley natural”, i.e., las leyes del Dios de la Biblia—a Quien la Declaración de la Independencia identifica como “El Dios de la Naturaleza”. Considere la observación del Fundador Noah Webster: “[...]nuestros ciudadanos deben aprender pronto que la fuente genuina de los principios republicanos correctos es la Biblia, particularmente el Nuevo Testamento o la religión cristiana” (Webster, 1832, p. 6). Como puede ver, en una república el homicidio siempre es incorrecto—sin considerar la voluntad de la mayoría. Robar, mentir, adulterar—y sí, la homosexualidad, son siempre comportamientos criminales. Cuando los ciudadanos de la república, o sus líderes judiciales, legislativos y ejecutivos se alejan de los principios morales y espirituales provistos en la Biblia, se puede esperar que la anarquía sexual inunde nuestro país.

De hecho, John Adams, el primer vicepresidente de los Estados Unidos, y como se señaló anteriormente, alguien a quien se le acredita una gran parte de la redacción de la constitución de la Mancomunidad de Massachusetts, expresó estas palabras proféticas que deben incomodar, o más bien avergonzar, a cuatro de los siete jueces de la Corte Suprema de Massachusetts:

[...]la democracia pronto degenerará hasta convertirse en anarquía, una anarquía en la cual cada hombre hará lo que es correcto en sus propios ojos y ninguna vida, propiedad, reputación o libertad humana será garantizada, y cada uno de estas se moldeará hasta convertirse en un sistema que subordina todas las virtudes morales y habilidades intelectuales, convirtiendo todos los poderes de la abundancia, belleza, inteligencia y ciencia en placeres desenfrenados, voluntad caprichosa y crueldad execrable de una o pocas personas (Adams, 1807, 1:83, énfasis añadido).

Casi no se puede encontrar una descripción que se aplique más al escenario social terrible liberado por la judicatura.

También se debe considerar otra declaración de la constitución de Massachusetts:

Artículo XXIX. Es necesario para la preservación de los derechos de cada individuo, su vida, libertad, propiedad y carácter, que exista una interpretación imparcial de las leyes y de la administración de justicia. Todo ciudadano tiene derecho a que los jueces lo traten como libre, imparcial e independiente como la mayor parte de la humanidad reconocerá. Por tanto, no solamente es la mejor política, sino también por los derechos de la gente y de cada ciudadano, que los jueces de la suprema corte judicial mantengan sus oficios mientras que se conduzcan correctamente (vea “Constitution...”, énfasis añadido).

Si los autores de la Constitución de Massachusetts resucitarían para juzgar a sus sucesores, no existe duda que considerarían las leyes recientes como un comportamiento judicial completamente incorrecto. Ciertamente, cuando toda la gente se presente delante del “Supremo Juez del mundo” (vea “The Declaration...”), Su perspectiva en cuanto al matrimonio entre el mismo sexo, como se vea claramente en Génesis 19:4-27, Levítico 18:22, 20:13, 1 Corintios 6:9,10, 1 Timoteo 1:10 y Judas 7, prevalecerá. Pero será muy tarde para aquellos que no solamente practican actividades pecaminosas, sino para los “que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:32). Ciertamente, los inmorales sexualmente “tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8).

REFERENCIAS

Belleck, Pam y Warren St. John (2004), “With Festive Mood, Gay Weddings Begin in Massachusetts,” [En-línea], URL: http://www.nytimes.com/2004/05/17/national/17CND-GAYS.html?ex= 1085457600&en=b3c67e73b105e8a2&ei=5065&partner=MYWAY.

“Constitution of the Commonwealth of Massachusetts,” [En-línea], URL: http://www.state.ma.us/legis/const.htm.

“Gay Couples Begin to Wed in Massachusetts,” (2004), [En-línea], URL: http://www.foxnews.com/story/0,2933,120088,00.html.

“Is Homosexual Marriage a Constitutional Right? (2003), The Bill of Rights Institute, [En-línea], URL: http://www.billofrightsinstitute.org/print.php?sid=430.

“Lawrence et al. v. Texas” (2003), [En-línea], URL: http://caselaw.lp.findlaw.com/cgi-bin/getcase.pl?court=US&navby= case& vol=000&invol=02-102.

“The Declaration of Independence,” [En-línea], URL: http://www.ushistory.org/declaration/document/index.htm.

“The General Laws of Massachusetts,” [En-línea], URL: http://www.state.ma.us/legis/laws/mgl/272-34.htm.

Webster, Noah (1832), History of the United States (New Haven, CT: Durrie & Peck).



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