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Apologetics Press :: Temas Doctrinales

La Verdadera María Magdalena
por Eric Lyons, M.Min.
[English]
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El nombre “María” aparece 54 veces en el Nuevo Testamento. Tenemos a María, la madre de Jesús (Mateo 1:18), María Magdalena (Lucas 8:2) y María, la madre de Jacobo y José (Marcos 15:40), quien probablemente es la “otra” María (Mateo 27:56,61; 28:1) y la “mujer de Cleofas” (Juan 19:25). También se menciona a María de Betania (Juan 11:1), María, la madre de Marcos (Hechos 12:12) y María de Roma (Romanos 16:6). Obviamente, María (del griego Maria o Mariam) era un nombre popular en los tiempos del Nuevo Testamento. Y todavía lo es (vea “The Most Popular...”, 2006).

No obstante, ninguna María ha sido más popular recientemente que María Magdalena. Muchos libros nuevos la mencionan, incluyendo El Código Da Vinci de Dan Brown, el cual está basado en la noción falsa que ella dio a luz al heredero de Cristo, cuyos descendientes supuestamente sobreviven hasta hoy. María Magdalena, un nombre que probablemente indica una afiliación con la ciudad galilea de Magdala (vea “Mary”, 1986), ha sido el centro de programas de entrevistas, películas, libros, revistas, etc. Tristemente, los modernistas han malentendido, exagerado y distorsionado mucho su rol en la vida de Jesús y la iglesia del primer siglo. La idea prominente es que María Magdalena finalmente ha sido sacada del mundo religioso machista y “anti-sexual” (vea Carroll, 2006, 37[3]:119) y que finalmente la verdadera María ha sido revelada. ¿Es esto cierto? ¿Fue María Magdalena la amante secreta de Cristo? ¿Lavó eróticamente los pies de Jesús con su cabello? ¿Llegó a ser la esposa de Jesús y le dio un hijo? ¿Fue ella una ex prostituta? ¿Quién fue realmente María Magdalena?

Los que han oído acerca de la María Magdalena recientemente transformada pueden ser defraudados al descubrir que la verdadera María de Magdala no calza con la versión dramatizada moderna. Se menciona a María Magdalena 12 veces en el Nuevo Testamento—el registro histórico más antiguo que menciona su nombre. Todas las 12 referencias se encuentran en los relatos de los evangelistas, donde aprendemos lo siguiente:

  • Jesús expulsó siete demonios de ella (Lucas 8:2; Marcos 16:9).
  • Ella era una de muchas mujeres que servían a Jesús con sus propios recursos (Lucas 8:1-3).
  • Atestiguó la crucifixión de Cristo (Mateo 27:56; Marcos 15:40; Juan 19:25).
  • Estuvo presente en Su sepultura (Mateo 27:61; Marcos 15:47).
  • Llegó a la tumba de Jesús el domingo después de Su crucifixión y no encontró el cuerpo (Mateo 28:1-8; Marcos 16:1-8; Lucas 24:1-7; Juan 20:1).
  • Vio al Señor resucitado, habló con Él y luego reportó el encuentro a los apóstoles (Mateo 28:9,10; Marcos 16:9-11; Juan 20:11-18).

¿Dónde están los pasajes acerca de su relación física con Cristo? ¿Dónde están las insinuaciones de comportamiento erótico? ¿Dónde está la versión sensual de María Magdalena? En realidad, la versión moderna de María Magdalena es el producto de la imaginación de alguien más.

Primero, el papa Gregorio I, en el siglo sexto, aparentemente hizo popular la noción que María Magdalena era una ex prostituta (vea Van Biema, 2003), pero esta noción no tiene fundamento. Lucas sí registró en una ocasión durante el ministerio de Jesús que una mujer “que era pecadora” (Lucas 7:37, énfasis añadido) y que tenía mala reputación entre los fariseos (7:39), lavó Sus pies con sus lágrimas y cabello, y los ungió con aceite (7:36-50). Y, Lucas sí colocó este evento en su relato del evangelio solo dos versículos antes que presentara a María Magdalena, “de la que habían salido siete demonios” (Lucas 8:2). Pero Lucas nunca declaró específicamente que la mujer de mala reputación era una prostituta o que su nombre era María Magdalena. Aparte de la yuxtaposición de la palabra “pecadora” al final de Lucas 7 y el nombre María al comienzo de Lucas 8, no existe conexión entre las dos mujeres. Además, si se argumenta que la proximidad de las dos mujeres las enlaza, se debe preguntarse por qué “Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas” (Juan 8:3) no pudieran ser consideradas candidatas, ya que ellas son mencionadas juntamente con María Magdalena.

Segundo, la Escritura no insinúa que María Magdalena y Jesús estaban casados o involucrados románticamente en ninguna manera. ¿Ejerció Jesús Su poder al expulsar siete demonios de ella? Sí (Lucas 8:2; Marcos 16:9). ¿Sostuvo ella (con “otras muchas”) financieramente el ministerio de Jesús? Sí (Lucas 8:2,3). ¿Se aferró a Jesús momentáneamente después de Su resurrección? Sí (Juan 20:17) ¿Era una seguidora devota de Jesús? De todo lo que podemos ver en el Nuevo Testamento, debemos asumir que lo fue. Pero nada en la Biblia sugiere que ella fue la esposa de Jesús o alguna amante secreta.

Incluso el así-llamado Evangelio de María (Magdalena), que los incrédulos admiten libremente que no fue escrito sino hasta el segundo siglo d.C. (cf. Cockburn, 2006, 209[5]:88-89), no dice nada acerca de una relación sexual con Cristo. Este texto no inspirado sí afirma que Pedro dijo a María, “Hermana, sabemos que el salvador te amó más que a ninguna otra mujer” (Meyer, 2005a, p. 38). Además, en este texto Leví describe a Jesús como amando a María “más que a nosotros” (p. 41). Sin embargo, no se dice nada acerca de una relación sexual. El Nuevo Testamento registra cuánto “amaba” Jesús a María, Marta y a Lázaro (Juan 11:5); los judíos incluso se maravillaron de cuánto amaba a Lázaro (Juan 11:36). Marcos escribió de cuánto “amó” al joven rico (Marcos 10:21). Y Juan testificó repetidamente de un discípulo anónimo que “Jesús amaba” (Juan 13:23; 20:2; 21:7; 21:20). [NOTA: La prueba que este discípulo amado no fue María Magdalena se encuentra en Juan 20:2 donde ella habló a Pedro y al discípulo “al que amaba Jesús” (Juan 20:2)]. Cuando leemos los enunciados no-inspirados del Evangelio de María a la luz del hecho que el Nuevo Testamento declara específicamente que Jesús amó a ciertos individuos, se puede ver más claramente la falta de connotaciones sexuales.

Cualquiera que ha leído El Código Da Vinci de Dan Brown está consciente que toda su novela se centra en el supuesto hecho histórico que Jesús y María Magdalena se casaron y tuvieron un hijo (2003, pp. 244-245). Brown basa esta reclamación sobre los siguientes enunciados breves del escrito no-inspirado y gnóstico del Evangelio de Felipe, el cual se escribió aparentemente durante el segundo y tercer siglo (cf. Meyer, 2005b, p. 63; Isenberg, s.d.). [NOTA: las corcheas indican que faltan ciertas palabras].

Siempre andaban tres mujeres con el maestro: María su madre, [] hermana, y María de Magdala, quien es llamada su compañera. Porque “María” es el nombre de su hermana, su madre y su compañera (Meyer, 2005b, p. 57).

La compañera del [] es María de Magdala. Él [] a ella más que [] los discípulos, [] besaba más a menudo en su []. Los otros []...le dijeron, “¿Por qué la amas más que a todos nosotros?” (Meyer, 2005b, p. 63).

Brown alega que “cualquier erudito en arameo le dirá que la palabra compañera, en esos tiempos, significaba literalmente esposa” (p. 246, énfasis añadido). Por ende, María Magdalena y Jesús deben haber estado casados, ¿correcto? ¡Incorrecto! El evangelio de Felipe no fue escrito en arameo, sino en copto, un lenguaje egipcio antiguo. Además, la palabra cóptica para “compañera” no es sinónimo de “esposa”. Ben Witherington III, escribiendo en Biblical Archaeological Review (Examen Arqueológico Bíblico), abordó este mismo punto:

Aquí la palabra compañera (koinonos) realmente es una palabra prestada del griego y no es un término técnico o sinónimo de esposa. Es verdad que se puede usar el término con referencia a una esposa, ya que koinonos, como “compañera”, es un término amplio, pero no especifica este hecho. Había otra palabra griega, gune, que hubiera clarificado esto. Es mucho más probable que koinonos signifique aquí “hermana” en el sentido espiritual ya que así se usa en otros lugares en esta clase de literatura. En cualquier caso, este texto no dice claramente o incluso sugiere que Jesús estaba casado, mucho menos con María Magdalena (2004, 30[3]:60).

Qué tristeza pensar que millones de personas han sido engañadas acerca de la relación entre María Magdalena y Jesús debido a que se toma la ficción El Código Da Vinci como un hecho histórico.

Se puede pensar que El Evangelio de Felipe insinúa una relación sexual entre Jesús y María ya que Brown alega que declara que Jesús “solía besarla a menudo en su boca” (p. 248, énfasis añadido). Sin embargo, la palabra “boca” no está en el texto. Faltan muchas palabras en el manuscrito cóptico, incluyendo las que designarían dónde Él supuestamente la besaba. Tal vez la palabra que falta sea mano, cabeza, mejilla o nariz. Cuando la mujer de Lucas 7 besó los pies de Jesús, Él dijo a Simón, “No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies” (7:45). El enunciado de Jesús implica que incluso cuando la mujer lloró a Sus pies, los lavó con su cabello, los ungió con perfume y los besó repetidamente (7:36-39), ella no actuó eróticamente. Al contrario, honró a Jesús con servicio humilde y adoración, a diferencia de Simón y otros.

Finalmente, si Jesús hubiera incluso besado a María Magdalena, como El Evangelio de Felipe alega, esto no justificaría un caso de matrimonio. Este así-llamado “evangelio” también menciona que los seguidores de Cristo “también se besan entre ellos” (Meyer, 2005b, p. 57). Y, según la Escritura, los cristianos estaban acostumbrados a saludarse “los unos a los otros con ósculo [beso—MP] santo” desde el comienzo de la iglesia (Romanos 16:16, énfasis añadido; cf. 1 Corintios 16:20; 1 Tesalonicenses 5:26; vea Miller, 2006). En resumen, el beso no es equivalente al matrimonio y a tener hijos.

Aparentemente María era una seguidora devota y fiel de Cristo. Ninguna pizca de evidencia bíblica o extra-bíblica sólida sugiere que ella hizo el papel de prostituta, esposa, madre o amante secreta. El Nuevo Testamento, como el testigo más antiguo y más confiable (¡y el único inspirado!), testifica grandemente y claramente acerca de su fidelidad genuina al Señor y guarda silencio en cuanto a las cosas que los sensacionalistas del siglo veintiuno alegan. Como en muchos casos, ¡debemos aprender a respetar el silencio de la Biblia! Y, existe un silencio muy intenso concerniente a María Magdalena como la esposa del Señor o la madre de Su hijo.

REFERENCIAS

Brown, Dan (2003), The Da Vinci Code (New York, NY: Doubleday).

Carroll, James (2006), “Who Was Mary Magdalene?,” Smithsonian, 37[3]:108-119, June.

Cockburn, Andrew (2006), “The Gospel of Judas,” National Geographic, 209[5]:78-95, May.

Isenberg, Wesley W. (sine data), The Gospel of Philip, [En-línea], URL: http://www.theologywebsite.com/etext/naghammadi/philip.shtml.

“Mary” (1986), Nelson’s Illustrated Bible Dictionary (Electronic Database: Biblesoft).

Meyer, Marvin, ed. (2005a), The Gospel of Mary, in The Gnostic Gospels of Jesus (San Francisco, CA: HarperSanFrancisco).

Meyer, Marvin, ed. (2005b), The Gospel of Philip, in The Gnostic Gospels of Jesus (San Francisco, CA: HarperSanFrancisco).

Miller, Dave (2006), “El Velo, el Lavamiento de Pies y el Ósculo Santo”, [En-línea], URL: http://www.apologeticspress.org/espanol/articulos/3094.

“The Most Popular Names Chosen for Baby Boys and Girls over the Past 120 Years” (2006), [En-línea], URL: http://www.thenewparentsguide.com/most-popular-baby-names.htm.

Van Biema, David (2003), “Mary Magdalene: Saint or Sinner,” Time, 162[6]: August 11, [En-línea], URL: http://www.danbrown.com/media/morenews/time.html.

Witherington, Ben (2004), “Reviews,” Biblical Archaeology Review, 30[3]:58-61, May/June.



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