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Apologetics Press :: Temas Prácticos

¿¡Qué Rudo!?
por Eric Lyons, M.Min.
[English]
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Imagine que su mamá le pida que haga algo por un vecino y que usted le responda diciendo, “¿Qué tienes conmigo, mujer?”. Si su madre es como la mía, probablemente le “dará una mirada” (entre otra cosas) mientras que piensa cómo es posible que su hijo sea tan rudo. Responder a la petición de nuestra madre (o a la de cualquier dama) en el siglo veintiuno con el término, “mujer”, suena descortés y ofensivo. Además, el cristiano, a quien se le manda a honrar a su “padre y a [su] madre” (Efesios 6:2), estaría saliendo de los límites del mandamiento al usar tal expresión cuando se dirige directamente a su madre.

A la luz del uso negativo de la palabra “mujer” en ciertos contextos hoy en día, algunos se han preguntado cómo Jesús pudo haber hablado a Su madre 2,000 años atrás usando este término sin quebrantar el mandamiento que dice, “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12; cf. Mateo 15:4; Mateo 5:17-20). Cuando Jesús, Sus discípulos y Su madre estaban en las bodas en Caná de Galilea y faltó el vino, María dijo a Jesús, “No tienen vino” (Juan 2:3). Jesús entonces respondió a Su madre, diciendo, “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora” (Juan 2:4). Note lo que un escéptico ha escrito concerniente a lo que Jesús dijo en este versículo.

En Mateo 15:4 él [Jesús—EL] dijo a la gente que honraran a su padre y a su madre; aunque él fue uno de los primeros en ignorar su propia máxima al decir a su madre en Juan 2:4 “¿Qué tienes conmigo, mujer?” (McKinsey, 1995, p. 44).

Imagine a alguien hablando a su propia madre en tal manera irrespetuosa y dirigiéndose a ella con tal sustantivo impersonal como “mujer”. ¡Pero qué hijo tan insolente! (1995, p. 134).

Jesús necesitaba practicar algo de respeto a los padres... (2000, p. 251).

Aparentemente el amor de Jesús huyó de él (s.d., “Jesus...”).

¿Por qué fue Jesús irrespetuoso con su madre? En Juan 2:4, Jesús usó las mismas palabras con su madre que los demonios usaron cuando se encontraron con él. Con seguridad el hijo de Dios sabía que María tenía la bendición del Padre (y que era la madre de Dios—Ed.), ¿verdad? Además, el hijo de Dios nunca sería rudo, ¿o lo sería? (s.d., “Problems”, paréntesis en original).

Como se puede ver, el Sr. McKinsey declara inflexiblemente que Jesús erró. Él usó las palabras “irrespetuoso”, “insolente”, “sin-amor” y “rudo” para describir a Jesús. ¿Es este punto de vista correcto?

Como en el caso de la mayoría de críticos de la Biblia, el Sr. McKinsey es culpable de juzgar las palabras de Jesús por lo que es común en el siglo veintiuno en la lengua vernácula castellana, en vez de colocar los comentarios de Jesús en su propio marco de tiempo. No era rudo o inapropiado en el primer siglo que un hombre se dirigiera a una dama, diciendo, “mujer (gunai)”. Esta “era una manera muy respetuosa y afectuosa de dirigirse” (Vincent, 1997) “que no expresaba la idea de censura” (Robertson, 1932, p. 34). Jesús usó esta palabra cuando halagó la gran fe de la mujer sirofenicia (Mateo 15:28), cuando se dirigió afectuosamente a María Magdalena después de Su resurrección (Juan 20:15), y cuando habló a Su madre desconsolada desde la cruz (Juan 19:26). Pablo usó esta misma palabra cuando se dirigió a las mujeres cristianas (1 Corintios 7:16). Como Adam Clarke anotó: “[...]ciertamente esta palabra no indica falta de respecto, sino sumisión, afabilidad, ternura y preocupación, y en este sentido la usan los mejores escritores griegos” (1996).

En cuanto al hecho que Jesús usara el termino “mujer” (gunai) en vez de “madre” (meetros) cuando habló a María (lo cual en la cultura griega y hebrea del primer siglo era una manera inusual de dirigirse a la madre de uno), Leon Morris anotó que Jesús muy probablemente estaba indicando

que había una nueva relación entre ellos al comenzar su ministerio público... Evidentemente María pensó que las relaciones íntimas del hogar en Nazaret continuaban siendo las mismas. Pero Jesús, en su ministerio público, no era solamente, o principalmente, el hijo de María, sino “el Hijo del Hombre” quien debía expresar las realidades del cielo a la gente en la tierra (1:51). Una nueva relación fue establecida (Morris, 1995, p. 159).

R.C.H. Lenski añadió: “[...]aunque María siempre sería su madre [de Jesús—EL], en su misión Jesús no tenía madre o familiar terrenal. Él era su Señor y Salvador como también de todos los hombres. La relación terrenal común fue absorbida por la divina” (1961, p. 189). Parece mejor concluir que Jesús estaba simplemente “informando” a Su madre en una manera afectuosa-aunque-firme que al comenzar a realizar milagros con el fin de probar Su deidad y el origen divino de Su mensaje (vea Miller, 2003, pp. 17-23), Su relación estaría a punto de cambiar.

Finalmente, se debe enfatizar que honrar a los padres y a las madres no significa que un hijo o una hija nunca puedan corregir a sus padres. La corrección y la honra no son antagónicas, así como la corrección y el amor tampoco lo son. Una de las maneras más grandes en las cuales los padres revelan su amor para sus hijos es al corregirlos cuando cometen errores. Similarmente, una de las maneras en la cual un hijo maduro puede honrar a sus padres es tomarles aparte cuando cometen errores y señalarles cariñosamente sus errores o descuidos en ciertos asuntos. Esta acción es más honrosa que no hacer nada y permitirles que continúen en el camino del error sin informarles. Debemos tener en cuenta que aunque María fue una gran mujer que halló “gracia delante de Dios” (Lucas 1:30), ella no fue perfecta (cf. Romanos 3:10,23). Ella no fue divina, ni tampoco fue la “madre de Dios” (i.e., no dio origen al Hijo ni lo trajo a existencia). Pero, fue la escogida para llevar al Hijo de Dios en su vientre. ¿Quién sería la persona más indicada para corregir cualquier malentendido que ella tuviera que este Hijo?

REFERENCIAS

Clarke, Adam (1996), Adam Clarke’s Commentary (Electronic Database: Biblesoft).

Lenski, R.C.H. (1961), The Interpretation of the St. John’s Gospel (Minneapolis, MN: Augsburg).

McKinsey, C. Dennis (sine data), “Jesus, Imperfect Beacon,” Biblical Errancy [En-línea], URL: http://members.aol.com/ckbloomfld/bepart11.html#issref113.

McKinsey, C. Dennis (sine data), “Problems with the Credentials and Character of Jesus,” Biblical Errancy [En-línea], URL: http://mywebpages.comcast.net/errancy/issues/iss190.htm.

McKinsey, C. Dennis (1995), The Encyclopedia of Biblical Errancy (Amherst, NY: Prometheus).

McKinsey, C. Dennis (2000), Biblical Errancy (Amherst, NY: Prometheus).

Miller, Dave (2003), “Modern-day Miracles, Tongue-Speaking, and Holy Spirit Baptism: A Refutation,” Reason & Revelation, 23:17-24, March.

Morris, Leon (1995), The Gospel According to St. John (Grand Rapids, MI: Eerdmans), revised edition.

Robertson, A.T. (1932), Word Pictures in the New Testament (Nashville, TN: Broadman).

Vincent, Marvin R. (1997), Word Studies in the New Testament (Electronic Database: Biblesoft).



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