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Apologetics Press :: Temas Doctrinales

¿Conocieron los Patriarcas a Jehová por Nombre?
por Eric Lyons, M.Min
[English]
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¿Puede imaginar que un amigo al cual ha conocido por años le dijera a alguien que usted no le conoce? O ¿qué pensaría si este amigo, cuyos parientes su familia ha conocido por generaciones, y cuyo nombre ha conocido personalmente por al menos dos décadas, indicara que usted ignora su nombre? Tal cosa puede hacerle pensar si este “amigo” es un mentiroso o un lunático. Similarmente, algunos estudiantes de la Biblia (y escépticos) se han preguntado por qué la Biblia dice que Abraham, Isaac y Jacob no conocieron a Dios por Su nombre Jehová si el libro de Génesis indica que ellos sí conocían Su nombre.

Después que Moisés visitó a Faraón concerniente a la liberación de los israelitas, Dios aseguró a Moisés que los israelitas serían liberados. Luego añadió: “Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos” (Éxodo 6:2,3, énfasis añadido). El problema que los estudiantes de la Biblia tienen con este enunciado es que el nombre “Jehová” (hebreo Yahweh; traducido como SEÑOR en la mayoría de versiones modernas) aparece aproximadamente 160 veces en el libro de Génesis. Además, se usa el nombre “Jehová” en los capítulos 12-50 de Génesis (los cuales tratan de la familia de Abraham, Isaac y Jacob) más de 100 veces.

Después que Dios proveyó un carnero para que Abraham sacrificara (en vez de a su hijo, Isaac) en el Monte Moriah, Génesis 22:14 dice, “Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto” (énfasis añadido). Años después, Isaac preguntó a su hijo Jacob (quien estaba engañando a su padre con la esperanza de recibir su bendición), “¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que la encontrase delante de mí” (Génesis 27:20, énfasis añadido). ¿Cómo pudo decir Dios a Moisés que “en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos” (Éxodo 6:3), si Abraham, Isaac y Jacob conocían bien el nombre de Jehová, e incluso lo usaron en sus conversaciones? ¿Es Dios un mentiroso? ¿Se contradice la Biblia en este punto? ¿Qué respuesta razonable se puede dar?

No se puede negar el hecho que Abraham, Isaac y Jacob conocieran el nombre de Dios, Jehová (Yahweh) [cf. Génesis 15:7; 22:14; 24:50,51; 26:22; 27:20; 49:18; etc.]. Como John J. Davis escribió: “[...]en el libro de Génesis...se introduce el nombre Yahweh en una manera que impide pensar que se use anticipadamente, o que sea algo diferente a un relato correcto del incidente y del término real empleado” (Davis, 1963, 4[1]:34). Basados en el número de veces que la palabra (Yahweh) aparece antes de Éxodo 6:3, y las muchas maneras en las cuales se usa, incluyendo como una parte de nombres compuestos que tienen significados específicos (e.g., Jehová-jireh, que significa “Jehová proveerá”), no es razonable argumentar que los patriarcas de Génesis no conocían el nombre de Jehová. Así que, ¿cuál es la respuesta a este supuesto problema?

Aunque los críticos de la Biblia y los incrédulos puedan mofarse de cualquier intento de explicar este pasaje difícil, el cual ellos creen que es irresoluble, el hecho es que existe una explicación lógica. Las expresiones “conocer el nombre de Jehová” o simplemente “conocer a Jehová” a menudo significan más que simplemente tener consciencia de Su nombre o existencia. En cambio, “conocer” (de la palabra hebrea yada) a menudo significa conocer por experiencia. La Biblia revela que cuando Samuel era un niño, él “ministraba en la presencia de Jehová” (1 Samuel 2:18; 3:1) e “iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres” (2:26). Sin embargo, después aprendemos que “Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada” (1 Samuel 3:7, énfasis añadido). En un sentido, Samuel “conoció” a Jehová desde temprano, pero comenzando desde 1 Samuel 3:7, su relación con Dios cambió. Desde este punto en adelante él comenzó a recibir revelaciones directas de Dios (cf. 1 Samuel 3:11-14; 8:7-10,22; 9:15-17; 16:1-3; etc.). Al comparar esta relación nueva con Dios a su relación previa y su conocimiento de Él, el autor de 1 Samuel pudo decir razonablemente que antes “Samuel no había conocido aún a Jehová” (3:7).

Según Gleason Archer, la frase “conocer que yo soy Jehová” (o “conocer el nombre de Jehová”) aparece en el Antiguo Testamento a lo menos 26 veces, y “en cada caso significa aprender por experiencia real que Dios es Yahweh...” (1982, pp. 66,67). Solamente en el libro de Éxodo, la expresión “conocer” (yada) aparece cinco veces en relación a Jehová, y “[e]n cada caso sugiere un conocimiento por experiencia de la persona y el poder de Yahweh. En cada caso el conocimiento de Yahweh está conectado con alguna obra u acto de Yahweh que en alguna manera revela Su persona y poder” (Davis, 4[1]:39). Por ejemplo, en el mismo pasaje que ha originado tanto criticismo, Dios declaró: “y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto” (Éxodo 6:7, énfasis añadido). Luego, después que Dios envió las diez plagas sobre los egipcios (Éxodo 7:14-12:30), dividió el Mar Rojo (Éxodo 14) y milagrosamente convirtió el agua amarga en agua dulce (Éxodo 15:22-25), dijo a Moisés, “Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios” (Éxodo 16:11,12, énfasis añadido). Después de varias semanas, Dios dijo a Moisés en el Monte Sinaí: “Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios” (Éxodo 29:46, énfasis añadido). ¿No sabían los israelitas Quién era Jehová para este tiempo? Sin duda, si sabían. “Ellos ya le habían conocido como libertador; ahora le conocerían como su proveedor” (Davis, 4[1]:39).

Note también lo que Isaías profetizó siglos después del tiempo de Moisés.

Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día. Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente (Isaías 52:5,6, énfasis añadido).

Más de 100 años después, posteriormente a la entrada de Judá en cautividad babilónica, Dios predijo su regreso a Judea y les habló por medio del profeta Jeremías, diciendo: “Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez, les haré conocer mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre es Jehová” (Jeremías 16:21, énfasis añadido). ¿Debemos entender por estos enunciados que Israel y Judá ignoraban el nombre de Dios (Jehová) antes de este tiempo? Ciertamente no. Obviamente, la expresión “conocer (o no conocer) el nombre de Jehová” significa algo más. Realmente, esta es una frase hebrea que “generalmente expresa el conocimiento de algún acto particular o atributo de Yahweh revelado en Su relación con el hombre” (Davis, 4[1]:40).

Es verdad que a primera vista Éxodo 6:3 parece contradecir lo que el libro de Génesis enseña acerca del conocimiento de los patriarcas concerniente a Jehová. No obstante, el problema desaparece cuando nos damos cuenta que la expresión hebrea “conocer” (y especialmente “conocer” un nombre) a menudo significa más que un reconocimiento de una persona. Abraham, Isaac y Jacob conocieron a Dios como Creador y Gobernante del Universo. Pero no fue hasta siglos después que el significado completo del nombre Jehová llegó a ser conocido a través del cumplimiento de la promesa de Dios hecha a estos patriarcas al liberar a la nación israelita de la esclavitud egipcia.

REFERENCIAS

Archer, Gleason L. (1982), An Encyclopedia of Bible Difficulties (Grand Rapids, MI: Zondervan).

Davis, John J. (1963), “The Patriarchs’ Knowledge of Jehovah: A Critical Monograph on Exodus 6:3,” Grace Theological Journal, 4[1]:29-43, Winter.



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