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Apologetics Press :: Temas Doctrinales

Ancianos, Diáconos, Timoteo y el Vino
por Dave Miller, Ph.D.
[English]
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Las instrucciones de Pablo concernientes a los requisitos de los ancianos y diáconos han creado confusión concerniente al consumo de bebidas alcohólicas. Los ancianos no deben ser “dados al vino”, mientras que los diáconos no deben ser “dados a mucho vino” (1 Timoteo 3:8). Las traducciones además no aclaran el tema a causa de su variedad de términos. La Nueva Versión Internacional traduce “no debe ser borracho” (vs. 3) y “no amigos del mucho vino” (vs. 8). La Biblia de las Américas traduce “no dado a la bebida” (vs. 3) y “no dados al mucho vino” (vs. 8). Por tanto la pregunta llega a ser: ¿Autoriza 1 Timoteo 3:8 el consumo moderado de alcohol?

La frase en el versículo tres consiste de dos palabras griegas (me paroinos) y, traducida literalmente, significa “no al lado del vino, cerca al vino o en el vino” (Vine, 1966, p. 146; Robertson, 1934, p. 613). La frase disfruta de abstinencia, y tal vez incluso del acto de estar en la presencia de gente y lugares donde se consume bebidas alcohólicas. Pedir que los ancianos sean abstemios es consistente con otros términos usados en la misma lista: nephalion (1 Timoteo 3:2)—“libre de intoxicación” y “abstinente con respecto al vino” (Perschbacher, 1990, p. 284) y sophrona (Tito 1:8)—“de mente o temperamento sano” (Perschbacher, p. 400), “de mente sobria” (Moulton y Milligan, 1930, p. 622), “dueño de sí mismo” (Arndt y Gingrich, 1957, p. 810). Los ancianos deben refrenarse del consumo de intoxicadores, y ellos no deben asociarse con gente o lugares donde estos sean consumidos.

En el versículo ocho, las cuatro letras usadas para calificar a los diáconos sobre este punto (me oino pollo prosechontas) son traducidas literalmente como “no ocupados en mucho vino” (cf. Perschbacher, p. 352; Spain, 1970, p. 64). ¿Significa el uso de la palabra “mucho” que los diáconos pueden beber una cantidad moderada de vino? A lo menos pueden ser presentadas tres interpretaciones alternativas.

Primero, cuando Salomón dijo, “No hagas mucho mal” (Eclesiastés 7:17—VRV [“no hay que pasarse de malo”—NVI; “no seas demasiado impío”—LBLA], ¿quiso implicar que una persona puede, con la aprobación de Dios, ser moderadamente malo? Cuando Pedro anotó que los paganos no entienden por qué los cristianos no corren “en el mismo desenfreno de disolución” (1 Pedro 4:4), ¿pretendió decir que una carrera moderada era apropiada? En otras palabras, el lenguaje puede condenar directamente a un vicio excesivo o a una cantidad grande de una acción sin implicar que la acción es permitida en un grado o cantidad menor. Alguien no puede suponer que lo que es ilegal en exceso es legal en cantidades menores. Nosotros nos podemos referir a la involucración frecuente de una persona en cierta actividad (e.g., adulterio) sin intentar dejar la impresión de que una participación más moderada en la acción es adecuada. Albert Barnes abordó este punto concisamente:

No se afirma que sería adecuado para un diácono, más que para un anciano, que se le consienta el consumo de vino en pequeñas cantidades, sino se afirma que un hombre que está inclinado al consumo de mucho vino no debe ser nombrado como diácono bajo ninguna circunstancia (1977, p. 148).

La palabra en el versículo ocho traducida como “dados al” (VRV) o “amigos del” (NVI), es prosecho. Esta es usada también en 1 Timoteo (1:4) y en Tito (1:14) para hacer referencia a quienes “atienden” (VRV), o “hacen caso” (NVI), o “prestan atención” (LBLA) a los mitos judíos. ¿Quién concluiría que Pablo intentaba animar a los cristianos a prestar algo de atención a los mitos judíos, es decir no demasiada atención?

Consecuentemente, Pablo estaba haciendo referencia a un individuo que fuera conocido por consumir bebidas alcohólicas licenciosamente. Él estaba diciendo que tal persona no debía ser puesta en el ancianato. Un ejemplo paralelo sería hacer la observación acerca de una persona que va a fiestas cada noche—“¡no considere a tal hombre en el ancianato!”. Pero el hablante no pretendiera decir que el que va a fiestas con menos frecuencia, por decir solamente los fines de semana, sería aceptable. Pablo no trató de sugerir que los líderes en la iglesia que consumen pequeñas cantidades de alcohol son más adecuados para cumplir su rol que lo que eran los sacerdotes bajo la ley mosaica (Levítico 10:9). Barnes comentó: “La manera en la que el apóstol menciona el tema aquí nos guiaría sinceramente a suponer que él no pretendía recomendar su consumo en ningún sentido” (1977, p. 144).

Una segunda posibilidad es que la terminología que Pablo usó era una forma de expresión común (Bacchiocchi, 1989, p. 250). Tanto el griego y el hebreo manifiestan tales tendencias. Por ejemplo, “tres días y tres noches” fue una forma de expresión común usada en la antigüedad para hacer referencia a dos días y a una parte del tercer día (Bullinger, 1898, pp. 845-847; Robertson, 1922, pp. 289-291). Luego en la misma carta, Pablo instruyó a Timoteo a usar “de un poco de vino” para su estómago y enfermedad (5:23). No es una conclusión probada que el “vino” que Pablo recomendó a Timoteo era embriagante, ya que existe evidencia de la antigüedad que sugiere que él estuvo refiriéndose a la adición de jugo de uva en el agua potable de Timoteo para propósitos medicinales (vea Lees, 1870, p. 374). Sin embargo, incluso si Pablo pretendiera decir a Timoteo que añada jugo fermentado (i.e., intoxicador) a su dieta, él hubiera implicado: (1) que Timoteo se había abstenido hasta este momento; (2) que la cantidad que iba añadir a su dieta debía ser “un poco”; (3) que el jugo debía ser diluido con agua; (4) que su uso era estrictamente medicinal—no social, casual o recreativo; y (5) que fue necesario la directiva de un apóstol para que Timoteo introdujera su uso en su vida y cuerpo. [Dicho sea de paso, uno no debe suponer automáticamente que el vino poseía propiedades medicinales. El vino puede haber sido simplemente el medio antiséptico para purificar el agua contaminada que Timoteo había estado tomando al matar los gérmenes y organismos bacterianos, reduciendo por ende su efecto dañino en el estómago frágil de Timoteo—caso en el cual, Pablo no estuviera recomendando el vino, sino estuviera recomendando un método para limpiar el agua contaminada]. Si Pablo autorizó el uso de alcohol solamente con la condición de que fuera en pequeñas cantidades y que fuera con propósitos medicinales, ¿por qué después cambiaría de opinión para autorizar que los diáconos beban alcohol en grandes cantidades—evitando solamente el exceso?

La inconsistencia de estos puntos de vista llega a ser grandemente aparente cuando uno compara las instrucciones de Pablo hacia diferentes cristianos:

    Ancianos (1 Timoteo 3:2,3)—sobrio, no dado al vino (nephalios); ni siquiera cerca de este (me paroinon)

    Diáconos (1 Timoteo 3:8)—no dados a mucho vino (me oino pollo)

    Esposas (1 Timoteo 3:11)—sobrias (nephalious)

    Hombres de edad avanzada (Tito 2:2)—sobrios (nephalious)

    Mujeres de edad avanzada (Tito 2:3)—no esclavas del vino (me oino pollo)

En vista de las inconsistencias de este punto de vista, “mucho vino” debe ser una forma de expresión común proyectada a transmitir la idea de abstenerse completamente del consumo de vino.

Una tercera interpretación de este versículo tiene que ver con el significado del término “vino”. A diferencia que la palabra castellana (la cual siempre hace relación a una bebida alcohólica), la palabra griega oinos es un término genérico que incluye todas las formas de la uva (cf. Lees, 1870, pp. 431 et.seq.). El término oinos fue usado por los griegos para hacer referencia al jugo de uva no-fermentado tanto como al jugo fermentado. Por consiguiente, el intérprete debe examinar el contexto bíblico para determinar qué clase de líquido (fermentado o sin fermentar) está bajo consideración. A la luz de este entendimiento, algunos han sugerido que Pablo instruyó a los ancianos a abstenerse completamente de las bebidas alcohólicas. Por otro lado, a los diáconos instruyó a consumir moderadamente jugo de uva sin fermentar. A lo menos existen tres líneas de argumentación que sostienen esta interpretación.

Primero, en el Antiguo Testamento, el término hebreo genérico que es equivalente a oinos es yayin. Algunos pasajes elogian el consumo de yayin (Cantares 5:1; Joel 2:19), mientras que otros lo condenan (Proverbios 20:1; 31:4). La única explicación plausible es que el primer caso es una referencia al jugo de uva, mientras que el último es una referencia al jugo de uva que ha sido transformado en una bebida alcohólica.

Segundo, solamente en Timoteo y Tito se usa la palabra “mucho”—como si el secreto para agradar a Dios yaciera en la cantidad del líquido ingerido. Si se estaría haciendo referencia al jugo fermentado, ciertamente se hubiera hecho la misma distinción en el Antiguo Testamento. Pero no se hace tal distinción. Por otro lado, si se estuviera haciendo referencia al jugo de uva sin fermentar en Timoteo y Tito, el propósito de los requisitos cambiaría del nivel de intoxicación al asunto de glotonería en cuanto al líquido. En tal caso, Pablo estaría requiriendo moderación en el consumo de líquidos no-alcohólicos.

Tercero, existen muchas advertencias bíblicas en contra del consumo excesivo de comida y líquidos (e.g., Deuteronomio 21:20; Proverbios 23:20; 1 Corintios 11:21,22; Tito 1:12). Salomón incluso aplicó el principio a la miel (Proverbios 25:27). Entender que Pablo estaba haciendo referencia al uso moderado de un bien de Dios (i.e., jugo de uva) es consistente con el contexto que está saturado con referencias al dominio propio, prudencia y moderación (e.g., 1 Timoteo 3:2,11). Esto también calza con las condiciones sociales existentes en la cultura greco-romana en la cual la intemperancia era incontrolable.

Adicionalmente, uno debe tener en cuenta que incluso si pudiera ser probado que Dios autorizó el consumo moderado de bebidas alcohólicas en la Biblia, esto no quisiera decir que Dios autoriza el consumo del “vino” moderno, ya que el vino referido en la Biblia es diferente al vino de nuestro tiempo. El vino en la antigüedad era mucho menos potente. Se debía ingerir grandes cantidades de este vino para tener incluso un nivel alcohólico mínimo. Los antiguos usualmente tenían que añadir drogas a sus bebidas para incrementar su potencial intoxicador. A la luz de todas estas consideraciones, el punto de vista que sostiene que los diáconos pueden consumir cantidades moderadas de bebidas alcohólicas es precario, peligroso y bíblicamente infundado.

REFERENCIAS

Arndt, William y F.W. Gingrich (1957), A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago, IL: University of Chicago Press).

Bacchiocchi, Samuele (1989), Wine in the Bible (Berrien Springs, MI: Biblical Perspectives).

Barnes, Albert (1977 reprint), Notes on the New Testament: Thessalonians, Timothy, Titus and Philemon (Grand Rapids, MI: Baker).

Bullinger, E.W. (1898), Figures of Speech Used in the Bible (Grand Rapids, MI: Baker, 1968 reprint).

Lees, Frederic R. (1870), The Temperance Bible-Commentary (New York: Weed, Parsons, and Co.).

Moulton, James y George Milligan (1930), Vocabulary of the Greek New Testament Illustrated from the Papyri and Other Non-literary Sources (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1982 reprint).

Perschbacher, Wesley J., ed. (1990), The New Analytical Greek Lexicon (Peabody, MA: Hendrickson).

Robertson, A.T. (1922), A Harmony of the Gospels (New York: Harper and Row).

Robertson, A.T. (1934), A Grammar of the Greek New Testament in the Light of Historical Research (Nashville, TN: Broadman).

Spain, Carl (1970), The Letters of Paul to Timothy and Titus (Austin, TX: Sweet).

Vine, W.E. (1966 reprint), An Expository Dictionary of New Testament Words (Old Tappan, NJ: Revell).



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